
El siglo XVIII fue el de las ciencias naturales (Linneo, Buffon, Lamarck...), la botánica, la zoología... Ello condujo a un renovado interés por la naturaleza y el paisaje, que se trasladó a la decoración de la cerámica. Desde finales del siglo XVII y a lo largo del XVIII la naturaleza y el paisaje adquirieron un protagonismo inédito como temas decorativos en gran parte de la cerámica europea. Al hilo del azulejo de Teruel de la fig. 1, en este post elijo cuatro centros donde se produjo esta cerámica paisajística: Teruel, Barcelona, Delft y Savona.
Teruel
El azulejo de Teruel de la fig. 1 es un ejemplo del gusto dieciochesco por el paisaje. Se trata de un azulejo del siglo XVIII, de 12 cm de lado, pintado con dos tonalidades de azul cobalto sobre fondo blanco. La escena presenta un grupo de casas, o mejor una casa torreada, rodeada de arboleda a ambos lados. Otro azulejo de esta serie sustituye la casa torreada por un pájaro (¿ruiseñor?) (fig. 2). Esta decoración naturalista se reprodujo también en platos, salvillas, orzas, jarros... y muy especialmente la del pájaro, que fue el motivo más popular de la cerámica decorada de Teruel en el siglo XVIII.

Las figs. 3 a 9 muestran algunas piezas con el tema de la casa torreada del azulejo de la fig. 1.
Cabe apuntar que las casas torreadas son notables en el Alto Aragón. Se trata de casas fortificadas con torres defensivas, construidas en el siglo XVI. Ahora bien, es dudoso que el azulejo de la fig. 1 aluda a las casas torreadas aragonesas, pues se trata de un motivo común a otros lugares, por ejemplo Cataluña, o la Liguria italiana de donde procede este repertorio temático.
Barcelona
El mismo tema de la casa fuerte entre arboledas (en Cataluña, casa forta, mas fortificat) se encuentra también en la cerámica catalana azul de la misma época, especialmente en la serie denominada "de faixes i cintes" (fines siglo XVII y primera mitad del XVIII). Con la variante de que en los grandes platos catalanes el centro lo ocupa una figura (un caminante, un cazador, campesinos...) y el paisaje con el grupo de casas o la casa fuerte es el fondo de la escena. La producción en Barcelona de loza azul de tema paisajístico fue abrumadora. Refiriéndose a la loza barroca azul de las series "de la botifarra" y "de faixes i cintes", Cerdà i Mellado (2012: 60-61) apunta:
El motivo por excelencia es, sin duda, el paisaje. Puede ser solo terrestre o que incluya también el mar, en la lejanía. En el caso de los paisajes terrestres, son abundantes las representaciones con edificios, especialmente grupos de casas de campo en los que destacan campanarios, masías fortificadas, etc. [...] También es abundante la figura humana, sola o en grupo: caminantes, músicos, damas, jinetes, etc.
Al igual que la de Teruel de la época, se trata de una cerámica influenciada por la producción de la Liguria italiana (Savona, Albisola, Génova...). Las figs. 10 a 25 son algunos ejemplos que recuerdan el paisaje del azulejo de Teruel de la fig. 1.
Delft (Holanda)
El paisaje es también omnipresente en la cerámica azul y blanca de Delft de los siglos XVII y XVIII. Son paisajes salpicados de casas, casas fuertes, castillos o el consabido molino de viento, en primer término o al fondo de la escena...
Los alfareros holandeses, fascinados por la calidad de la porcelana oriental, intentaron reproducir con la máxima fidelidad el refinado repertorio ornamental chino y japonés, que al cabo de un tiempo combinaron con asuntos de origen italiano. La loza holandesa blanca y azul que se producía en los más de treinta talleres de la región de Delft alcanzó su esplendor a partir del último cuarto del siglo XVII gracias a la producción de vajillas, azulejos y tuliperas. (Entre Orient i Occident (Ceràmica oriental, nord-africana i europea del Museu de Ceràmica de Barcelona), Barcelona, Museu de Ceràmica, p. 56.)
Las figs. 26 a 29 son algunos ejemplos que recuerdan el paisaje del azulejo de Teruel de la fig. 1.
Savona (Liguria, Italia)
En el catálogo de la exposición Entre Orient i Occident (Ceràmica oriental, nord-africana i europea del Museu de Ceràmica de Barcelona), Barcelona, Museu de Ceràmica, pp. 58 y 100, leemos:
Desde finales del siglo XVII, cuando el comercio de porcelana china estaba regularizado en Italia, los ceramistas ligures, tomando como modelo los asuntos orientales, crearon la serie calligrafica-naturalistica, que se caracteriza por la decoración de plantas acuáticas, palmas, margaritas, ciervos, insectos, pájaros y elementos arquitectónicos derivados de la pagoda, que a menudo combinaban con temas de origen local. [...] El color preferido era el azul, empleado regularmente en claroscuro o aguada, por lo que es habitual encontrar representaciones de todas las tonalidades de este color [...]. Por su vistosidad y exotismo, esta serie fue imitada en Talavera de la Reina, Teruel y Barcelona. [...]
Simultáneamente a la ornamentación calligrafica-naturalistica los alfareros ligures cultivaban un repertorio temático más occidental, conocido como scenografia barroca. En estas elegantes composiciones, decoradas en claroscuro azul, las figuras de niños, caminantes y campesinos destacan sobre el paisaje de árboles, follaje y arquitectura rural. [...] Este repertorio ornamental triunfó entre los ceramistas de Barcelona que tenían acceso a la cerámica italiana gracias a las intensas relaciones comerciales con el puerto de Génova.
Dicha influencia llegó también a Teruel. Leemos en el plafón explicativo sobre "La cerámica en el siglo XVIII" del magnífico Museo de Teruel (planta I, sala 6): "La influencia de la porcelana china, filtrada a través de las lozas italianas y sus imitaciones peninsulares, se hace muy presente en la producción turolense desde finales del siglo XVII y sobre todo a lo largo del siglo siguiente. Este influjo se hace particularmente evidente en la cerámica azul."
Álvaro Zamora (2002: III 229) señaló la influencia de la cerámica de la Liguria italiana en la de Teruel: "La moda 'china' está presente en la vajilla de Teruel desde mediados del siglo XVII y sus motivos, composiciones y formas de trazado se encuentran plenamente vinculados con las versiones realizadas en los obradores ligures de Génova, Savona y Albisola."
Ahora bien, la lujosa cerámica de Savona con sus paisajes y escenas aristocratizantes, está muy alejada de la cerámica de Teruel, catalana o de Delft, de temática más popular, aunque estuviera igualmente destinada a la clientela acomodada local.
En las figs. 30 a 39 destaco algunos ejemplos de la cerámica de Savona y otros obradores italianos que recuerdan el paisaje del azulejo de Teruel de la fig. 1.
Después de esta excursión por la cerámica barroca del siglo XVIII, vuelvo la vista al pequeño azulejo de Teruel de la fig. 1. Sorprende el estilizado dibujo de la casa torreada, perfilada con apenas cuatro trazos. Por lo demás, la curvatura de las paredes de la casa parece amoldarse a la curvatura de los árboles de alrededor, de manera que la arquitectura queda perfectamente integrada en el paisaje. Como diría Rubén Darío, todo ello "muy siglo XVIII".

























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